Un título inventado, un arbitraje que nadie pudo defender, un plantel que aplaudió con ironía y un periodista que recibió 300 amenazas en su celular. No son hechos sueltos: son el retrato de cómo se maneja hoy el fútbol argentino.
La final
El 26 de septiembre, en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, Rosario Central le ganó 3 a 1 a Estudiantes la Supercopa Internacional. El árbitro fue Darío Herrera, y su partido quedó en el centro de la escena:
- un penal por un contacto de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti, cobrado con VAR;
- una segunda amarilla que no le mostró a Elías Verón por una falta sobre Adolfo Gaich;
- una mano de Ignacio Ovando en el área que dejó pasar.
Tres decisiones, todas para el mismo lado.
El aplauso
Estudiantes no hizo un escándalo. Hizo algo peor para la AFA: se burló. Cuando Claudio "Chiqui" Tapia le entregó la medalla a Herrera, todo el plantel aplaudió de forma irónica. Juan Sebastián Verón, presidente del club, ya había sonreído y aplaudido con sarcasmo cuando se cobró el penal.
La imagen dio la vuelta al país. Fue una protesta sin una sola palabra.
El origen
Para entender la bronca hay que ir a noviembre de 2025, cuando la AFA coronó a Rosario Central como "campeón anual", un título que no figuraba en ningún reglamento. Para Estudiantes y para buena parte del ambiente, fue el ejemplo más claro de un fútbol donde las reglas se escriben después, a la medida del que manda.
Desde entonces, la sensación es la misma: copas que aparecen, descensos que desaparecen, formatos que cambian sobre la marcha.
Las amenazas
La semana no terminó en la cancha. Esteban Edul, periodista y comentarista crítico de la conducción de la AFA, contó que recibió cerca de 300 mensajes y llamados con amenazas. Su número de teléfono circuló por grupos y redes, y el acoso pasó de Twitter a su WhatsApp personal. "Ayer habré tenido, ponele, 300 chats de mensajes y llamados", dijo.
Edul aclaró que no toma cada mensaje como un peligro inminente. Pero el dato es grave igual: en el fútbol argentino, opinar sobre un arbitraje puede costarte el celular lleno de amenazas.
La pregunta
Herrera dirigió días después un partido impecable en Rosario. Nadie dice que un árbitro sea malo siempre. El problema es otro: cuando el que reparte las medallas también arma los torneos, inventa títulos y premia a los árbitros discutidos, cada error deja de parecer un error.
Los clubes que se quejan en voz baja tienen una opción: unirse. Mientras cada uno pelee solo, el sistema seguirá igual. Y el hincha seguirá aplaudiendo, como Estudiantes, con la única arma que le queda: la ironía.
Fuentes: La Nación (final de la Supercopa Internacional, 26/9/2026); Infobae (amenazas a Esteban Edul, 1/10/2026); Infocielo y Canal 26.
Estadio Madre de Ciudades, Santiago del Estero. Foto: Wikimedia Commons (CC BY 2.5 AR).
Bruno Salerno escribe sobre fútbol y todo lo que pasa fuera de la cancha: dirigentes, negocios, árbitros y tribunas. Cree que el hincha merece saber quién maneja la pelota. Es un seudónimo de la redacción de TendenciasX.