Christa Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años. El 30 de septiembre le aplicaron dos dosis de pentobarbital. No murió. Hoy está inconsciente, conectada a un respirador, y su caso abrió una discusión que Estados Unidos no puede cerrar.

El crimen

El 12 de enero de 1995, en un centro de capacitación laboral de Knoxville, Tennessee, Christa Gail Pike, de 18 años, y su novio de entonces atacaron a Colleen Slemmer, de 19. La mataron con un cúter y golpes con un trozo de asfalto. Después le tallaron un pentagrama en el cuerpo.

Pike fue condenada a muerte. Su novio, a prisión perpetua con posibilidad de libertad condicional. Ella pasó más de 30 años en el corredor de la muerte: hoy tiene 50.

La ejecución que no fue

El 30 de septiembre, el equipo del penal le aplicó por vía intravenosa dos dosis de pentobarbital, el mismo fármaco que se usa en las ejecuciones de varios estados. Según sus abogados, el personal tardó cerca de dos horas en encontrarle una vena. Pike no murió: roncaba con fuerza, seguía con signos vitales, y terminó trasladada en ambulancia a un hospital de Nashville en estado crítico.

Hoy está inconsciente y con asistencia mecánica para respirar.

Por qué pudo pasar

Los especialistas manejan varias hipótesis: venas difíciles de canalizar tras décadas de encierro, una dosis que no llegó completa al torrente sanguíneo o problemas con la preparación del fármaco. Sus abogados sostienen que lo ocurrido es justamente lo que la Constitución prohíbe: un castigo cruel e inusual.

No es un caso aislado. Fue la segunda ejecución fallida en Tennessee este año: en mayo ya había fracasado otra.

Lo que viene

La defensa presentó pedidos de emergencia ante la Corte Suprema de Estados Unidos y ante la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito. La pregunta jurídica es inédita: ¿puede el Estado volver a intentar ejecutar a alguien que sobrevivió a la ejecución?

Hay un antecedente famoso: en 1946, Willie Francis sobrevivió a la silla eléctrica en Luisiana. La Corte Suprema permitió un segundo intento y lo ejecutaron en 1947. Casi ochenta años más tarde, el debate vuelve con otra forma y la misma incomodidad.

La otra víctima

En medio de la discusión sobre fármacos, venas y garantías constitucionales, hay un nombre que suele quedar en segundo plano: Colleen Slemmer, que tenía 19 años. Para su familia, cada aplazamiento es volver a empezar.

El caso Pike pone frente a frente dos ideas que Estados Unidos nunca terminó de reconciliar: la de un castigo proporcional a un crimen atroz, y la de un Estado que no puede fallar cuando decide matar. Esta vez falló. Y nadie sabe bien qué hacer ahora.

Fuentes: Infobae (1, 2 y 3/10/2026); CNN en Español (1/10/2026); La Nación (1/10/2026).

Sala de inyección letal (imagen ilustrativa). Foto: Wikimedia Commons (dominio público).

Inés Valdés cuenta el mundo para lectores argentinos: elecciones, conflictos e historias que dan la vuelta al planeta, siempre con la pregunta de qué nos toca a nosotros. Es un seudónimo de la redacción de TendenciasX.