La Comisión Disciplinaria de la FIFA oficializó duras sanciones contra los futbolistas de la selección argentina Leandro Paredes y Nahuel Molina como corolario de los expedientes abiertos tras los tumultos registrados en la final de la Copa del Mundo.

Las medidas punitivas, que contemplan una cantidad significativa de partidos de suspensión para ambos mediocampistas y defensores del combinado nacional, representan un golpe duro en la diagramación táctica del cuerpo técnico de cara a los próximos compromisos internacionales por las Eliminatorias Sudamericanas.

El origen de los expedientes disciplinarios

Los incidentes que motivaron la investigación se produjeron en el tramo final y posterior conclusión del encuentro definitorio por el título mundial. Las imágenes de la transmisión oficial y los informes complementarios presentados por los veedores de la FIFA detallaron cruces físicos y verbales entre futbolistas de ambos planteles.

Para el comité disciplinario del ente rector, las conductas de Paredes y Molina excedieron los límites de la disputa deportiva reglamentaria, configurando infracciones graves a los códigos de deportividad y conducta en partidos oficiales de máxima categoría.

El impacto deportivo para la Albiceleste

La ausencia de dos pilares fundamentales en la estructura defensiva y de recuperación del equipo genera un desafío inmediato en la planificación del entrenador. Las sanciones privarán a la Argentina de contar con futbolistas de dilatada trayectoria y peso específico en el vestuario durante los próximos partidos oficiales del calendario FIFA.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) analiza los pasos legales a seguir, evaluando la posibilidad de interponer recursos de apelación ante las instancias correspondientes con el objetivo de reducir la cantidad de fechas de suspensión impuestas a los jugadores, buscando mitigar el impacto deportivo de una medida que ya sacude al fútbol internacional.