El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) reflejó un repunte general impulsado fuertemente por los hogares de menores recursos, aunque evidenció comportamientos dispares según el nivel socioeconómico y la región geográfica.

Claves del relevamiento de septiembre
El estudio —llevado a cabo por Poliarquía Consultores sobre una muestra de 1000 casos en centros urbanos de todo el país— marcó un crecimiento interanual del 3,4%, configurando la mayor variación frente a igual periodo del año pasado desde julio anterior.

El desglose de los componentes del índice muestra los siguientes movimientos:

Expectativas Futuras: Avanzó un 3,80% mensual (ubicándose en 49,15 puntos), siendo el subíndice de mayor peso e impulso dentro del relevamiento.

Condiciones Presentes: Registró una leve suba mensual del 0,33% (33,22 puntos), aunque en la comparación interanual muestra una mejora acumulada del 9,42%.

Comportamientos dispares: el impacto por ingresos y regiones
Uno de los datos más destacados del informe dirigido por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT fue la marcada asimetría en la percepción de los consumidores:

Por nivel socioeconómico: Los hogares pertenecientes al segmento de ingresos bajos experimentaron un salto mensual del 12,33% (llegando a 41,29 puntos), lo que representó una suba interanual del 4,82%. En contraste, los hogares de ingresos altos sufrieron una retracción mensual del 4,07% (con un índice de 40,95 puntos).

Por regiones geográficas: Mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) acompañó la tendencia positiva con un incremento del 3,33% (39,55 puntos) y el interior del país mantuvo un buen dinamismo, la Ciudad de Buenos Aires (CABA) registró una caída del 6,78%, ubicándose en 37,16 puntos.

Por rangos etarios: Los consumidores jóvenes de entre 18 y 29 años marcaron una baja pronunciada del 4,93% mensual, situándose un 5,19% por debajo del registro de septiembre del año anterior.

Perspectiva macroeconómica
A pesar del alivio mensual que interrumpe la tendencia contractiva previa, los analistas señalan que el índice opera bajo condiciones de cautela. Factores como la persistencia de tasas de interés elevadas, el costo del financiamiento y la fragilidad de los ingresos reales continúan condicionando las decisiones de consumo durable de las familias (como la adquisición de bienes o gastos de mayor magnitud).