El comercio electrónico argentino atraviesa una nueva etapa de expansión. Las compras por internet ya no se concentran únicamente en productos de alto valor o adquisiciones planificadas: cada vez más consumidores incorporan el canal digital para resolver necesidades cotidianas. Sin embargo, detrás del crecimiento aparece otro fenómeno que empieza a modificar el mercado: el avance de las compras internacionales impulsadas por plataformas como Shein y Temu.

Los datos correspondientes al primer semestre de 2026 muestran que el comercio electrónico argentino generó $19,53 billones en facturación, un 28% más que durante el mismo período del año anterior. El crecimiento también se observa en el volumen de operaciones: se concretaron 181,5 millones de órdenes de compra, un 21% más interanual, mientras que la cantidad de artículos adquiridos llegó a 248 millones, con una suba del 22%. El ticket promedio se ubicó en $107.597 por operación.

Las cifras corresponden al relevamiento de mitad de año de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y permiten observar algo más que una recuperación de las ventas online. El comercio digital parece estar consolidándose como una modalidad habitual de consumo, en lugar de funcionar solamente como alternativa ocasional al comercio tradicional.

Alimentos, herramientas y cuidado personal, entre los grandes protagonistas

El ranking de productos vendidos revela una transformación importante en el comportamiento del consumidor. Alimentos y bebidas encabezaron las ventas cuando se mide la cantidad de unidades comercializadas. Detrás aparecen herramientas y productos vinculados con la construcción, seguidos por artículos de cuidado personal.

El listado continúa con hogar, muebles y jardín, mientras que los electrodomésticos de línea blanca ocuparon el quinto lugar.

Pero observar únicamente las unidades vendidas puede llevar a una conclusión equivocada. Cuando el criterio cambia y se analiza la facturación, el orden se modifica. Alimentos y bebidas también lideraron en este indicador, pero electrodomésticos y herramientas y construcción adquirieron un peso mucho mayor debido al valor individual de los productos.

La diferencia es relevante porque muestra que el crecimiento del comercio electrónico no responde a un único tipo de consumo. Conviven compras frecuentes y de bajo valor con operaciones de mayor monto que, aunque son menos numerosas, tienen una incidencia considerable sobre la facturación total.

El fenómeno Shein-Temu todavía tiene una característica: la ocasionalidad

El otro cambio significativo ocurre en las compras realizadas directamente en el exterior.

Durante 2026, el 18% de los consumidores consultados afirmó haber realizado por primera vez una compra internacional. El dato muestra que existe una incorporación importante de consumidores al circuito de plataformas extranjeras y ayuda a explicar la creciente presencia de aplicaciones como Shein y Temu en el mercado argentino.

Sin embargo, el fenómeno todavía está lejos de convertirse en un hábito generalizado.

El 64% de quienes realizan compras internacionales lo hace de manera esporádica, mientras que apenas un 10% declara hacerlo habitualmente. Es decir, el atractivo de las plataformas extranjeras es evidente, pero por ahora no parece haber producido un desplazamiento masivo y permanente de las compras locales.

La distinción resulta clave. Una cosa es que un consumidor pruebe una plataforma extranjera para aprovechar precios, variedad o promociones; otra muy diferente es que convierta ese mecanismo en su principal canal de abastecimiento.

Por ahora, los datos disponibles describen principalmente el primer escenario.

Una competencia que empieza a modificar las expectativas

El crecimiento de las plataformas internacionales introduce, de todos modos, una presión adicional sobre los vendedores argentinos. El consumidor puede comparar cada vez con mayor facilidad precios, variedad y disponibilidad entre proveedores locales y plataformas globales.

Ese cambio no afecta únicamente a los grandes comercios. También alcanza a pequeñas empresas y emprendimientos que dependen de internet para encontrar clientes.

La competencia, por lo tanto, empieza a desplazarse desde la presencia digital hacia la calidad de la experiencia. Tener una tienda online ya no representa necesariamente una ventaja: se vuelve una condición básica para participar en el mercado.

Desde la CACE, su presidente Andrés Zaied señaló que el desafío empresarial pasó de decidir si una compañía debía estar o no en el mundo digital a determinar cómo mejorar la experiencia ofrecida al consumidor. La simplicidad del proceso de compra, la confianza y la relevancia de la propuesta aparecen así como factores cada vez más importantes.

El comercio electrónico ya no es un mercado paralelo

Los números del primer semestre permiten sacar una conclusión más amplia. Con más de 181 millones de órdenes en seis meses, el comercio electrónico dejó de representar un segmento marginal del consumo argentino.

Su expansión tampoco se limita a productos tecnológicos, indumentaria o artículos importados. Los alimentos, el cuidado personal, las herramientas y los productos para el hogar muestran que internet está ingresando progresivamente en categorías vinculadas con las necesidades habituales de los hogares.

En ese contexto, Shein y Temu funcionan como parte de una transformación mayor, pero no necesariamente como sus únicos protagonistas.

Las compras internacionales crecen y atraen a nuevos consumidores, pero su frecuencia todavía es limitada. Al mismo tiempo, el mercado local continúa aumentando tanto en cantidad de operaciones como en unidades comercializadas y facturación.

La verdadera transformación, entonces, puede estar ocurriendo en otro lugar: en la forma en que los argentinos comparan, eligen y compran.

El consumidor ya no distingue necesariamente entre comercio local y extranjero como compartimentos separados. Tiene delante una única vidriera digital en la que puede comparar alternativas de diferentes países.

Para las empresas argentinas, esa modificación representa una oportunidad y, al mismo tiempo, una amenaza. El crecimiento del comercio electrónico amplía el mercado, pero también eleva el nivel de competencia. Y mientras las compras en Shein y Temu continúen siendo principalmente ocasionales, todavía existe margen para que los vendedores locales se adapten a un consumidor que, cada vez más, compara antes de comprar.