La estadounidense Continental Resources se asoció con Phoenix Global Resources y tendrá el 50% de la compañía. El acuerdo contempla una fuerte expansión de la producción y podría convertir a la firma en uno de los principales operadores privados de la formación.
Vaca Muerta acaba de sumar a uno de los actores independientes más importantes de la industria petrolera estadounidense. Continental Resources acordó quedarse con el 50% de Phoenix Global Resources, compañía controlada hasta ahora mayoritariamente por el grupo suizo Mercuria Energy Group, en una operación que abre una nueva etapa para el desarrollo de los recursos no convencionales argentinos.
El acuerdo contempla una inversión superior a US$4.000 millones durante los próximos cinco años y tiene un objetivo ambicioso: llevar la producción de Phoenix desde los actuales niveles de alrededor de 28.000 barriles equivalentes de petróleo por día hasta superar los 100.000 barriles diarios hacia 2031.
La operación todavía debe atravesar las instancias definitivas y las aprobaciones correspondientes. Una vez completada, Continental y Mercuria quedarán como socios en partes iguales dentro de una plataforma destinada a desarrollar los activos que ambas compañías poseen en la cuenca neuquina.
Una alianza pensada para crecer a gran escala
El acuerdo no se limita a la compra de una participación accionaria. La estrategia consiste en utilizar a Phoenix como plataforma para ampliar la presencia de Continental en la Argentina y acelerar el desarrollo de sus recursos en Vaca Muerta.
La nueva estructura reunirá aproximadamente 163.000 acres netos, equivalentes a unas 66.000 hectáreas, distribuidos en seis áreas. Entre los activos se encuentran Mata Mora Norte, Mata Mora Sur, Confluencia Norte y Confluencia Sur, además de Los Toldos II Oeste y una participación adicional en Bajo del Toro Este.
La concentración de bloques tiene además una ventaja operativa: permite desarrollar áreas contiguas o cercanas como un conjunto, en lugar de tratarlas como proyectos aislados. Para una actividad como el shale, donde la perforación y la infraestructura requieren grandes inversiones, contar con una superficie amplia puede facilitar la planificación y reducir costos.
Ese es uno de los aspectos que Phoenix considera que pesaron en la decisión de Continental. Su CEO, Pablo Bizzotto, explicó que la compañía estadounidense valoró especialmente la calidad de los activos, la escala alcanzada y la disciplina financiera con la que fueron desarrollados.
Por qué Continental eligió Vaca Muerta
La llegada de Continental tiene una relevancia particular porque se trata de una empresa con amplia experiencia en la explotación no convencional en Estados Unidos. Su ingreso representa, además, una señal del creciente interés de compañías independientes estadounidenses por la formación argentina.
Hasta ahora, buena parte de la atención internacional sobre Vaca Muerta estuvo concentrada en grandes petroleras integradas y en compañías regionales. La decisión de Continental agrega un nuevo perfil de inversor, especializado en desarrollar recursos shale a gran escala.
El CEO de la compañía, Doug Lawler, vinculó la operación con el cambio de condiciones que atraviesa la Argentina. Según señaló, las reformas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei contribuyeron a fortalecer la confianza de la empresa en el futuro del país. También destacó la experiencia acumulada por Phoenix en Vaca Muerta y el potencial de la formación.
La relación previa entre Continental y Mercuria también fue determinante. Los ejecutivos de ambas compañías mantienen vínculos comerciales desde hace décadas, un factor que facilitó la creación de una sociedad conjunta.
El salto productivo que buscan
La magnitud de la inversión se entiende mejor al observar la meta productiva.
Phoenix produce actualmente unos 28.000 barriles equivalentes de petróleo por día. El objetivo de la nueva sociedad es superar los 100.000 en aproximadamente cinco años. Alcanzar esa cifra implicaría multiplicar por más de tres la producción actual y colocar a la compañía entre los principales productores privados de Vaca Muerta.
Para conseguirlo será necesario incrementar considerablemente la cantidad de pozos perforados, ampliar instalaciones y desarrollar infraestructura asociada al transporte y procesamiento de hidrocarburos.
El plan también contempla extender hacia otras zonas de la formación la experiencia adquirida en el denominado hub de Mata Mora-Confluencia, donde Phoenix ya logró consolidar un desarrollo de escala relevante. La empresa considera que ese modelo puede trasladarse a los nuevos bloques incorporados a la plataforma.
Una señal para el sector energético argentino
La operación llega en un momento de fuerte expansión de Vaca Muerta. La producción de petróleo de Neuquén alcanzó en mayo un récord histórico, con más de 636.000 barriles diarios, mientras que la extracción específicamente proveniente de Vaca Muerta representó casi el 98% de ese volumen.
El crecimiento productivo también está obligando a ampliar la infraestructura. El nuevo oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, por ejemplo, permitirá aumentar la capacidad de transporte hacia la costa atlántica y facilitar futuras exportaciones de crudo.
En ese contexto, el ingreso de Continental puede interpretarse como algo más que una operación empresarial. También muestra que las compañías internacionales comienzan a considerar a Vaca Muerta como un activo capaz de justificar inversiones de varios miles de millones de dólares.
El desafío estará ahora en transformar los anuncios en producción efectiva. Para eso serán necesarias nuevas perforaciones, infraestructura suficiente y condiciones económicas que permitan sostener el ritmo de inversión.
Si el plan de Continental y Mercuria avanza según lo previsto, Phoenix podría dejar de ser un productor de escala intermedia para convertirse en uno de los grandes jugadores privados de la formación. Para Vaca Muerta, la llegada de capital y experiencia técnica de Estados Unidos representa otro paso en el proceso de transformación del yacimiento en una plataforma exportadora de relevancia internacional.