Trump se cansó definitivamente de la prensa de los EE. UU. y decidió abrir su propia señal. Siguiendo la línea de su management megalómano, se llama Trump TV y nació para esparcir su furia contra los medios críticos. En esto, el presidente argentino Javier Milei, con sus manifestaciones escatológicas contra la prensa, fue un pionero y un modelo a seguir.
Los hechos: la Casa Blanca lanzó el 21 de septiembre "Trump TV: The Essentials Station", un canal de streaming gratuito que transmite las 24 horas en las plataformas digitales del gobierno, accesible desde computadoras, celulares y televisores inteligentes. Su programación: discursos presidenciales, ceremonias, anuncios y videos oficiales sobre la gestión. Sin periodistas, sin conductores, sin preguntas incómodas. El lanzamiento llegó apenas tres días después de que Trump anunciara el veto a CNN, MS NOW y Politico en la Casa Blanca, a los que acusó de publicar "información falsa" sin señalar ninguna nota en particular. En respuesta, ABC, CBS, Fox News y NBC se negaron a cubrir el lugar de CNN en el pool de cámaras.
Porque ¿qué otra cosa es todo este movimiento fantoche, desde EE. UU. a la Argentina, de Colombia a El Salvador —salvando a la muy delicada y equilibrada Meloni—, que una comparsa de incels brutos y desbocados compitiendo en una carrera ideológica inconducente?
Ya en su propia red social, Truth, Donald había abierto un canal de suscriptores sin privarse de nada. Acá, al menos, los negociados secretos no estarán tan ocultos.