El nombre de Brad Parscale volvió a aparecer en el debate político latinoamericano, esta vez a partir de sus vínculos con Fernando Cerimedo, el consultor argentino que en los últim…
El nombre de Brad Parscale volvió a aparecer en el debate político latinoamericano, esta vez a partir de sus vínculos con Fernando Cerimedo, el consultor argentino que en los últimos días quedó en el centro de la atención regional por un caso judicial en Bolivia.
Pero detrás de la relación entre ambos hay una historia que excede a la coyuntura. Parscale fue uno de los principales estrategas digitales de Donald Trump y se convirtió en una figura clave de la transformación de las campañas políticas en la era de las redes sociales. Cerimedo, por su parte, construyó en América Latina una red de consultoría y comunicación vinculada con dirigentes y espacios de derecha.
La conexión entre los dos permite observar un fenómeno más amplio: la internacionalización de un modelo político y empresarial en el que consultores, empresas tecnológicas, agencias de comunicación y campañas electorales atraviesan fronteras con una facilidad cada vez mayor.
Según una investigación publicada por Página/12, la relación entre Cerimedo y Parscale incluye negocios y proyectos compartidos vinculados con el desarrollo de campañas políticas en América Latina.
El hombre que llevó la campaña de Trump a la era digital
Brad Parscale alcanzó notoriedad internacional durante la campaña presidencial de Donald Trump en 2016.
Su trabajo estuvo especialmente asociado con la utilización intensiva de herramientas digitales, publicidad segmentada y estrategias de comunicación en redes sociales. El éxito electoral de Trump convirtió a Parscale en uno de los consultores políticos más buscados dentro del universo conservador estadounidense.
Posteriormente ocupó cargos de mayor relevancia dentro de la estructura política de Trump y pasó a dirigir parte de la campaña para las elecciones de 2020.
Su figura, sin embargo, también estuvo rodeada de controversias.
El uso de datos, la segmentación de mensajes políticos y la creciente influencia de las grandes plataformas tecnológicas transformaron las campañas electorales en un negocio multimillonario. Las consultoras dejaron de vender solamente publicidad o asesoramiento político: comenzaron a ofrecer información, tecnología, análisis de comportamiento y sistemas capaces de dirigir mensajes diferentes a públicos específicos.
Ese modelo se convirtió en uno de los principales productos de exportación de la consultoría política estadounidense.
América Latina, el nuevo mercado
La expansión internacional de estas estrategias abrió oportunidades en América Latina.
En la región, la fragmentación política, el crecimiento de las redes sociales y el debilitamiento de los sistemas tradicionales de comunicación crearon un escenario especialmente favorable para consultores especializados en campañas digitales.
Cerimedo fue construyendo su perfil dentro de ese universo.
El consultor argentino estuvo vinculado con proyectos de comunicación política, medios digitales y campañas de dirigentes de derecha. Su nombre ganó mayor relevancia a partir de su participación en el ecosistema comunicacional que acompañó el ascenso de Javier Milei en la Argentina.
De acuerdo con investigaciones periodísticas recientes, su actividad también se extendió a otros países de la región, donde desarrolló contactos con dirigentes y espacios políticos conservadores.
La relación con Parscale le otorgaba, además, algo particularmente valioso dentro de ese mercado: acceso a una red internacional de consultores y empresarios vinculados con la política estadounidense.
Tecnología, campañas y negocios
La investigación de Página/12 sostiene que Parscale y Cerimedo desarrollaron vínculos empresariales que combinaban consultoría política y tecnología.
Ese punto resulta relevante porque la industria electoral actual ya no puede separarse fácilmente del negocio tecnológico.
Una campaña necesita redes sociales, publicidad digital, bases de datos, producción audiovisual y sistemas para analizar el comportamiento de los votantes. Detrás de cada elección existe una extensa red de proveedores privados que pueden operar simultáneamente en distintos países.
La frontera entre consultoría política y negocio empresarial se vuelve así cada vez más difícil de delimitar.
Una misma compañía puede desarrollar tecnología, asesorar a un candidato y luego ofrecer servicios a gobiernos, organizaciones o empresas privadas.
La expansión de esas redes internacionales genera además una nueva forma de influencia política. Un consultor que participó en una campaña presidencial en Estados Unidos puede trasladar su experiencia a Argentina, Bolivia, Honduras o cualquier otro país donde exista demanda por ese tipo de servicios.
Ese es uno de los elementos centrales del modelo que conecta a Parscale con distintos operadores latinoamericanos.
Una red que trasciende a un solo país
El vínculo entre Cerimedo y el estratega estadounidense no aparece como un fenómeno aislado.
Durante los últimos años, organizaciones conservadoras, empresarios, consultores y dirigentes políticos construyeron espacios internacionales de intercambio. Eventos como la Conferencia de Acción Política Conservadora, conocida como CPAC, se transformaron en puntos de encuentro para figuras políticas de Estados Unidos, Europa y América Latina.
En esos espacios se cruzan dirigentes, financiadores y especialistas en comunicación.
Las redes políticas internacionales no funcionan necesariamente como una organización única y centralizada. En muchos casos operan a través de relaciones comerciales, contactos personales, empresas de consultoría y eventos privados.
Por eso resulta difícil establecer dónde termina una alianza política y dónde comienza un negocio.
La aparición de Cerimedo en ese circuito muestra cómo un consultor argentino puede integrarse a una estructura internacional sin necesidad de ocupar un cargo público.
Según publicaciones recientes, sus vínculos alcanzaron campañas y actores políticos en distintos países latinoamericanos.
El negocio de la política sin fronteras
La globalización no solo transformó la economía. También modificó la manera de hacer campañas.
Un mensaje que funciona en un país puede ser adaptado para otro. Una estrategia desarrollada para captar votantes estadounidenses puede ser reformulada para una elección latinoamericana.
Las redes sociales aceleraron todavía más ese proceso.
Hoy un consultor no necesita instalar una estructura física importante en cada país donde trabaja. La producción de contenidos, la publicidad digital y el análisis de datos pueden coordinarse a distancia.
Eso convirtió a la consultoría política en una industria internacional.
El crecimiento de estos servicios también plantea interrogantes sobre la transparencia. Cuando empresas privadas participan simultáneamente en campañas, actividades de lobby y proyectos tecnológicos, resulta cada vez más importante conocer quién financia esas operaciones y cuáles son los intereses económicos detrás de ellas.
La discusión no se limita a una cuestión ideológica.
El problema atraviesa a gobiernos y fuerzas políticas de diferentes orientaciones: la creciente dependencia de las campañas respecto de compañías privadas capaces de controlar información, publicidad y herramientas digitales.
El caso Cerimedo y una red bajo observación
La situación judicial que involucra actualmente a Cerimedo en Bolivia volvió a poner sus actividades internacionales bajo una atención que probablemente no habrían recibido en otras circunstancias.
En ese contexto, comenzaron a revisarse sus relaciones empresariales y políticas, entre ellas sus contactos con figuras del ecosistema político estadounidense.
La investigación publicada por Página/12 presenta a Brad Parscale como una figura central dentro de esa red de conexiones y negocios.
Sin embargo, el alcance de esas relaciones y las responsabilidades concretas de cada una de las personas involucradas deben diferenciarse de las acusaciones judiciales que puedan existir contra individuos específicos.
Una red de contactos políticos o empresariales no constituye por sí misma una prueba de participación en hechos ilícitos.
Esa distinción es fundamental en un escenario donde investigaciones periodísticas, denuncias políticas y procesos judiciales pueden mezclarse rápidamente en las redes sociales.
La exportación de un modelo político
Más allá del caso particular, la historia de Parscale y Cerimedo refleja una transformación profunda.
La política contemporánea se ha convertido en un mercado global. Las campañas importan estrategias, contratan consultores extranjeros y utilizan tecnologías desarrolladas a miles de kilómetros de distancia.
Los viejos partidos nacionales siguen existiendo, pero alrededor de ellos creció una industria internacional de especialistas.
Brad Parscale representa una de las caras más conocidas de ese proceso: el estratega digital que participó en el ascenso de Donald Trump y posteriormente proyectó su influencia fuera de Estados Unidos.
Fernando Cerimedo representa, desde otra escala, la conexión de ese modelo con América Latina.
El caso que hoy vuelve a unir ambos nombres demuestra que, detrás de una campaña electoral o de una estrategia viral, puede existir una red mucho más amplia de empresas, consultores y relaciones internacionales.
Y esa red tiene una característica que la vuelve especialmente difícil de seguir: las fronteras nacionales ya no representan un límite para quienes hacen de la política, la tecnología y la comunicación un mismo negocio.